Alzheimer y alucinaciones: cómo actuar

Debido a los cambios que se producen en el cerebro, las personas con demencia tipo Alzheimer pueden tener alucinaciones o delirios. La demencia puede afectar a la manera en que una persona percibe el mundo. Puede que una persona con demencia piense que pueda ver u oír algo que no está allí, o que crea algo que es falso en realidad. También pueden ser desencadenados por infecciones u otras enfermedades médicas, déficits nutricionales o toma de determinados fármacos.

¿Qué son los delirios en Alzheimer?

Los delirios son una creencia falsa de lo que está pasando en la realidad. Un paciente con demencia puede creer que están intentando envenenarle o que su familia le roba. Ocasionan mucha frustración en los cuidadores y son causa importante de institucionalización. Son muy diversos, desde sensaciones de perjuicio personal, de que les han robado, de infidelidad, de que la casa en la que viven no es la suya, de abandono, de que las personas no son las que dicen ser, de que en su casa viven extraños o de que las personas que salen en la televisión entran en su casa.

Pueden aparecer en cualquier momento de la enfermedad, e incluso ser el primer síntoma. Son más frecuentes en fases intermedias y avanzadas. Los pacientes con delirios tienen más ansiedad y conductas agresivas, y presentan más alteraciones en actividades de la vida diaria, que los que no los tienen.

Si los delirios causan conductas anómalas, agresividad, miedo o agitación, y afectan a sus relaciones domésticas o sociales, precisarán tratamiento farmacológico.

Delirios: consejos para el familiar y/o cuidador de Alzheimer

  • No rebatir constantemente al paciente, ya que provocará conflictos innecesarios.
  • Si la persona está asustada hay que tranquilizarle.
  • Distraer al paciente, desviar su atención con otra actividad, dar un paseo, escuchar música, dibujar, mirar un álbum de fotos…
  • Consultar al médico sobre las posibilidades de tratamiento con fármacos.

¿Qué son las alucinaciones en Alzheimer?

Son la percepción de una sensación que ocurre sin que exista un estímulo real que la provoque. Una persona con alucinaciones puede ver, oír, oler o tener sensaciones táctiles de cosas que no ocurren en el mundo real.

En la enfermedad de Alzheimer, la frecuencia de las alucinaciones es menor que la de los delirios. Las alucinaciones más frecuentes son las visuales, seguidas de las auditivas y, por último, las olfativas. Las visuales pueden ser de personas o animales, y las auditivas adoptan frecuentemente la forma de voces y ruidos.

Se ha de evaluar también si existen defectos sensoriales (defectos visuales o auditivos), que en su caso habrá que corregir. Las alucinaciones se tratan con fármacos específicos en caso de que tengan una intensidad y características amenazadoras para el paciente y familiares.

Alucinaciones: consejos para el familiar y/o cuidador de Alzheimer

  • Reaccionar con calma.
  • Evitar convencer al enfermo de que no percibe hechos reales; eso provoca irritación y agresividad. Para él su percepción es real.
  • No decir que se está de acuerdo. Es mejor no contestar o dar respuestas neutras.
  • La mejor actitud es distraer al enfermo.
  • El contacto físico puede tener un papel tranquilizador.
  • Modifique el entorno (que haya luz suficiente en las habitaciones, que no haya demasiadas distracciones -por ejemplo, aunque una radio y un televisor pueden ser distractores para algunas personas, también pueden causar que el paciente piensa que está escuchando voces-; si la persona insiste en que ve a una persona extraña en el espejo, es posible que la persona no reconozca su propio reflejo).